
1. Facilita la autonomía personal
Las personas con sana autoestima están dispuestos a escuchar otros puntos de vista, aunque no dependen de la aprobación de los demás para emprender actividades, al contrario son personas autónomas, que confían en sí mismas, y capaces de tomar decisiones, porque en definitiva creen en ellos mismos.
2. Ayuda a las personas a sentirse bien consigo mismas
La persona con sana autoestima se siente apta para la vida, es decir, capaz y valiosa. Se siente competente para vivir y merecedora de felicidad, y por lo tanto enfrenta la vida con mayor confianza y optimismo, lo cual le lleva a alcanzar sus metas y experimenta una sensación de plenitud.
3. Facilita el poder superar las dificultades personales
Cuando una persona goza de autoestima sana, es capaz de enfrentar los fracasos y los problemas que le sobrevengan. Dispone dentro de sí de la fuerza necesaria para reaccionar buscando la superación de los obstáculos. Busca el desafío y el estímulo de unas metas exigentes.
4. Estimula la creatividad
Cuanto más alta sea nuestra autoestima, más posibilidades tendremos de ser creativos, dejaremos de ser conformistas y actuar "como todo el mundo".
Confiaremos en nuestra propia capacidad de pensar y actuar, lo que nos hace estar menos supeditados a la búsqueda de aprobación.
La persona con alta autoestima aprende de los demás pero, es capaz de tomar sus propias decisiones.
5. Posibilita una relación social saludable:
Cuanto más alta sea nuestra autoestima, más nos inclinaremos a tratar a los demás con respeto, benevolencia y justicia, ya que no tenderemos a considerarlos una amenaza, y esto es así porque el respeto hacia uno mismo es la base del respeto a los demás. Algo así como que, no daremos a los demás, lo que no queremos para nosotros mismos.
Si tenemos una autoestima saludable, las personas a nuestro alrededor tenderán a sentirse cómodas porque sabremos reconocer sus valores y confiaremos más fácilmente en sus propias capacidades.