1. DIRIGlR. MANDAR:
Cuando los padres se comunican con los hijos en términos de “dirigir” y “mandar”, les están trasmitiendo con su actitud que no los valoran adecuadamente, ni creen en la capacidad del hijo para comprenderse a sí mismo y para resolver sus propios problemas. A través de las directrices y mandatos se le están sugiriendo sutilmente mensajes de infravaloración : “Tú no vales ..” “Tú no sabes..” “Tú no eres capaz.. Debes buscar personas que te digan lo que tienes que hacer, y ser dependiente de ellas... “.
Al “dirigir” y “mandar” están tomando sobre sí la responsabilidad “total” del niño. Aunque tal vez sea esto lo pretendido por el niño, si los padres aceptan esta responsabilidad, realmente les están perjudicando, les están reforzando los sentimientos de dependencia, pasividad, desvalimiento e inferioridad, al mismo tiempo que les inhiben en su creatividad e iniciativa.
Para justificar los padres estas actitudes, es frecuente que las acompañen de declaraciones pretendidamente protectoras : “Si yo te lo digo por tu bien”. “Tú sabes, hijo, que yo siempre te he ayudado” y etc.; pero no por eso dejan de ser nocivas.
Con frecuencia, detrás de las actitudes de “dirigir” y “mandar” de los padres puede ocultarse una necesidad angustiosa de sentirse necesarios y de demostrar su talento para “resolver problemas", actuando más por la urgencia de satisfacer esta necesidad que por el deseo maduro de ofrecer una ayuda auténtica de crecimiento a los hijos. La misma explicación pueden tener las 'destrezas " que ciertos padres demuestran en resolver pronto los problemas de los hijos.
A otros hijos, las actitudes de “dirección” y de “mando”, les provocan más bien resentimiento, agresividad y rebeldía : “Siempre me están diciendo que ellos llevan mucho vivido...”, “Papá, ¿ te crees que sólo tú sabes hacer las cosas ?...”.
En el Tema 2, hablaremos sobre amenazar y chantajear.
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ResponderEliminarSólo agradeceros los consejos a los padres-madres.
ResponderEliminarQuería comentaros que tenéis razón y debemos evitar dirigir o mandar implícitamente pero ¿cómo hacerlo entonces? Si tienes un/a adolescente y no has delegado responsabilidades cuando debías y es hora de que empiece a colaborar…. Supongo que negociando y hablando.
El próximo es de amenazar y chantajear ¿no? ¿podrías decirnos cómo actuar si los hijos se enfrentan? (no digo maltrato sino que se plantan en “no”) ¿Y si son ellos los que nos chantajean??
Saludos,
Cristina.